INTRODUCCIÓN
Quinientos setenta y tres millones de pollos, 39 millones de cerdos, 35 millones de gallinas, 61 millones de conejos, casi 3 millones de vacas, 19 millones de corderos y ovejas y varios millones más de otros animales son matados cada año en alguno de los cientos mataderos que recorren la península según las cifras de 2005 del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Una matanza sistemática de criaturas, que no olvidemos, son todas ellas únicas e irrepetibles que como nosotros son capaces de sentir, sufrir y disfrutar, y que aprecian su vida y tienen intereses propios que son constantemente infravalorados en aras de la satisfacción de nuestro paladar.

Hasta el momento las imágenes y vídeos que podían llegar hasta los ojos de la sociedad española sobre estos procesos procedían de mataderos de otros países y generalmente eran imágenes antiguas o de baja calidad. Por primera vez en España, un activista por los derechos animales del Equipo de Investigaciones de Igualdad Animal se ha infiltrado en diversos mataderos de la península y acceder a los secretos que ocultan. Conseguir introducirse en un sólo matadero ya es todo un logro teniendo en cuenta el previsible recelo con que se trata de evitar que la sociedad conozca lo que sucede en estos lugares. Nosotros hemos logrado entrar en cinco mataderos diferentes y obtener cientos de imágenes en alta resolución y más de 5 horas de vídeo (además de una grabación con cámara oculta) documentando todos los procesos.

Al conseguir introducirnos en estos lugares como si fuésemos parte de la propia industria de explotación animal, hemos tenido acceso privilegiado a sus actividades. En algunos momentos hemos podido presenciar cómo se tratan a los animales y lo que padecen, prácticas que no repetirían ante las cámaras o ante la vista de gente ajena a ese mundo. En otros momentos hemos podido documentarlo gráficamente, bien con cámara de vídeo o con cámara oculta.

Las imágenes que mostramos en este reportaje han sido obtenidas en diversos mataderos de España. A pesar de las diferencias existentes entre las instalaciones de las que disponen unos y otros, todos ellos son al fin y al cabo iguales y sólo pueden ser descritos como lugares horribles donde la dominación sobre los vulnerables es una constante.

Sin duda este es un primer paso en las investigaciones que se realizarán sobre estos lugares. Desde Igualdad Animal continuaremos yendo a los lugares donde son esclavizados y matados para poder defenderles y reivindicar por ellos el respeto que merecen.

En los mataderos los animales son parte de un proceso industrial que busca convertirles lo antes posible en trozos de carne. Esto es resultado de las decisiones alimenticias individuales que tomamos y por tanto, depende de nuestras decisiones que esto cambie.

Es cierto que son múltiples las infracciones de las normativas aplicadas al manejo de animales en mataderos que hemos presenciado y documentado; no obstante, incluso aquellos mataderos que cumplen todas las normativas y directrices son lugares horribles donde la vida de los animales no vale nada más que el valor que el mercado asigna a sus cadáveres. En Igualdad Animal no buscamos ni exigimos reformas en el funcionamiento de los mataderos o de los centros de explotación animal. Consideramos que no hay modo justo ni aceptable de matar o explotar a estos animales. Nuestra intención es dar pie a una reflexión y un debate social sobre la utilización de animales no-humanos para consumo humano.

En ocasiones se habla de la posibilidad de matar a los animales sin que sufran. Esto es un sinsentido. Los animales no-humanos que utilizamos para nuestro beneficio sufren desde el momento en que nacen. Hemos estado en granjas donde hemos visto a cerdas dar a luz y cómo algunos recién nacidos acaban entre excrementos, aplastados por una madre que apenas puede darse la vuelta y que padece trastornos psicológicos. Los animales también sufren cuando son mutilados, separados de sus familias o cuando son transportados durante horas en camiones. Una vez llegan al matadero son descargados y llevados a los corrales donde permanecerán padeciendo diversas privaciones mientras oyen los chillidos de aquellos que están siendo masacrados.

Los animales como los cerdos, vacas, terneras, pollos y otros no sólo tienen interés en no sufrir, sino también en disfrutar de sus vidas y en no morir, algo que nunca se tendrá en cuenta debidamente mientras sigamos considerándoles propiedades a nuestra disposición que sólo existen para satisfacer nuestros deseos.

El respeto hacia los animales empieza por cada uno de nosotros, dejando de utilizarles y empezando a considerarles como seres diferentes en algunos aspectos pero iguales en lo importante.

CERDOS
La mirada de los cerdos revela el miedo y temor que experimentan. Muchos de ellos por el miedo se alejan de los humanos que se aproximan mientras que los más atrevidos o desesperados se acercan en busca de algo de comida.
Este cerdo tenía pintado sobre su cuerpo el día de la semana (viernes) en que habían determinado que muriese.
Este cerdo, el número 422, estuvo durante más de 14 horas sin poder beber ni comer.
Algunos cerdos son arrastrados por las orejas para obligarles a entrar en el matadero.
Aquellos cerdos que tienen dificultades para caminar recibirán patadas.
Los cerdos son aturdidos con electricidad o gas. En este matadero aproximadamente el 50% de ellos recuperaba la consciencia antes de morir.
Los cerdos una vez colgados serán acuchillados para que se desangren.
Algunos cerdos están conscientes mientras permanecen colgados durante el desangre. Pendiendo de una de sus extremidades, sufren desgarros musculares y pánico mientras chillan antes de que sus bocas se llenarán rápidamente con su propia sangre.
Tras el desangrado, los cerdos son introducidos en la escaldadora cuyo fin es facilitar el posterior desprendimiento del pelo. Debido al alto ritmo de la línea, a veces algunos llegan todavía vivos y mueren ahogados.
Esta es una peladora automática, en algunos mataderos emplean también el soplete.
El eviscerado consiste en extraer los órganos internos del cerdo. Con el objetivo de reducir el riesgo de contaminación con la carne por heces o restos de comida en los intestinos, a los animales les retiran la comida algunos días antes de subirles al camión que les llevará al matadero, al fin y al cabo, desde el punto de vista del ganadero sería pienso que no se convertiría en carne.
El cadáver aún caliente será cortado a la mitad para su posterior comercialización.
CONEJOS
Los conejos son cubiertos por la orina y excrementos de aquellos que se encuentran en las cajas superiores.
La matarife que tiene a los conejos al lado de su línea, coge a los conejos por cualquier parte de su cuerpo, de un modo mecánico. En este matadero mataban a más de 15.000 animales cada semana.
Aquellos que permanecen en las cajas pueden ver, oír y oler la muerte de sus compañeros. Los conejos son animales sensibles y capaces de sentir miedo.
Tras el aturdido eléctrico, la operaria cortará la yugular y carótida de los conejos.
Aproximadamente el 20% de los conejos despiertan mientras se desangran.
Tras el desangre les cortarán las orejas y las extremidades para posteriormente arrancarles la piel.
Los conejos son despellejados mecánicamente. Sus pieles serán utilizadas por la industria peletera.
Los cuerpos mutilados penden del mismo tipo de ganchos utilizados en los mataderos de aves.
Ya en una sala de refrigeración, los cadáveres de los conejos guardan ya poca relación con las criatauras que eran.
Las pieles aún calientes se amontonan mientras la matanza continúa.
CORDEROS
Los corderos son apenas bebés que desean estar con sus madres y que son completamente ajenos al destino que les espera.
Estos corderos se acarician y acicalan mutuamente minutos antes de ser matados. Los corderos en los corrales de los mataderos buscan el contacto y el calor de otros.
Las bromas y las demostraciones de poder y dominación sobre las víctimas son habituales. Este cordero fue matado segundos después de posar involuntariamente con su verdugo.
Dado el escaso margen que proporciona el aturdido eléctrico en corderos para el desangrado, en este matadero los animales eran colgados conscientes de una de sus extremidades lo que les provoca pánico.
Aunque un cartel indicaba que el voltaje de la descarga debía ser adecuado al tamaño y peso del cordero, la realidad es que todos recibían la misma descarga.
Acuchillados la mitad de las veces aún conscientes, los corderos se desangran a pesar de sus vanos esfuerzos por escapar ante la mirada del resto que aguarda.
Este matarife dijo textualmente (según ha quedado registrado en el vídeo) “No lo deben estar pasando nada bien” mientras continuaba acuchillando a los corderos.
La piel del cordero será utilizada por su suave tacto por la industria textil.
Un operario de la industria textil se encargará de recoger los restos de las pieles que protegían a los corderos.
La vida de los corderos es apreciada en función del valor de mercado que tendrán sus cuerpos ya muertos.
Como es habitual, los veterinarios (de blanco) están ocupados en realizar las pruebas sanitarias, ajenos a lo que les sucede a los animales.
Las cabezas de los corderos se encontraban por todo el suelo junto con otras partes de sus cuerpos. Nuestro investigador tuvo que hacer esfuerzos para caminar sin pisarlas.
TERNERAS
El número que les identifica como esclavos será marcado en sus cuerpos (en ocasiones con hierros al rojo) y sus orejas perforadas con los crotales identificativos que les acompañarán hasta su muerte.
Los animales confinados durante horas en los corrales sólo pueden aguardar su turno mientras ven cómo se llevan a los demás y oyen los chillidos.
Permanecerán durante horas encadenados. Sólo podrán levantarse y echarse sobre sus propios excrementos.
En fila hacia el cajón, las terneras pueden ver cómo los operarios disparan a aquellas otras que van delante y que caen ante sus ojos. Asustadas, cuando la barrera se levanta todas ellas tratarán inútilmente de escapar hacia atrás.
Atemorizadas, las terneras se niegan a caminar por lo que los operarios les dan descargas eléctricas con la picana eléctrica.
A pesar de que esta vaca era incapaz de levantarse, los matarifes trataron de obligarla a caminar rompiéndole los huesos del rabo. Finalmente fue arrastrada a la fuerza a tirones hasta quedar sobre un charco formado por la sangre de otras vacas.
En el cajón de aturdimiento, los animales resbalan y se caen (algo que les causa pánico), huelen la sangre de los animales que son desangrados tras el cajón.
Pistola de proyectil cautivo. En algunas ocasiones hacen falta dos o tres disparos para dejar inconsciente al animal.
Con el fin de obligarles a levantar la cabeza para poder dispararles, los operarios generalmente dan patadas a las terneras.
Tras el disparo en su cabeza, algunos animales no quedan inconscientes y tratan de levantarse desesperadamente. En uno de los mataderos los veterinarios explicaron que en varias ocasiones algunos terneros habían conseguido levantarse e intentar huir corriendo por el interior del recinto.
Algunos animales reciben dos e incluso tres disparos con la pistola de proyectil cautivo para conseguir dejarles inconscientes y que los trabajadores no corran riesgos.
Los veterinarios suelen estar más preocupados de realizar los controles sanitarios que de asegurarse que los animales sean aturdidos efectivamente. En la mayoría de los mataderos visitados los veterinarios ni siquiera se acercaban a la zona donde se matan a los animales.
Este ternero recibe una cuchillada mientras está aún consciente y respirando.
Pocos segundos después el matarife le corta la cara al ternero que continúa consciente tratando de respirar.
Esta ternera recién acuchillada y aún consciente trataba de respirar mientras vomitaba el contenido de su estómago
Los cuernos serán arrancados a hachazos.
Las extremidades son cortadas apenas unos minutos después de que las terneras sean acuchilladas.
El cuero es la piel de las vacas y terneros a quienes se les arranca pocos minutos después de ser matados.
Las pieles son apiladas hasta que la empresa de curtidos las recoge.
Las cabezas de los animales serán objeto de análisis para comprobar el estado de la carne.
Los estómagos, identificados con el número con el que se había designado al ternero, son preparados para su consumo.
La sangre generalmente es desechada aunque en ocasiones, generalmente por encargo, es recogida y tratada para su uso.
Ya en la sala de despiece, no queda rastro alguno del individuo.

Para más información sobre la utilización de animales como alimento, visita: GranjasDeEsclavos.com